Archive for May, 2008

Madrid a Todo

Tuesday, May 27th, 2008
Babel con taxis libres
El Chelsea cabaret es un sótano de mujerío de todos los colores, con escenario circular al fondo, por donde van pasando las macizas mejores de la noche, a cumplir su número de strip-tease, entre el contorsionismo y acaso la indolencia. El Chelsea es el mejor y más antiguo cabaré de Madrid. El Chelsea viene a ser como Casa Lucio, sólo que con otro menú, o sea, en otro plan. Madrid…

 

atardece por el hotel Puerta de América, que es un orfeón de diseñadores, a diseñador por planta, o bien atardece por Las Vistillas, donde aún existen las chulapas que se bailan toda su hermosura de sirenas con buen culo en lo que ocupa un ladrillo de chotis. Desde ahí se ve la sierra de Madrid con bruma de postal o claridad de cuchillo de mayo.

Madrid amanece por la Puerta del Sol, donde los japoneses, en romería, le dan gusto al gatillo de la Nikon para eternizarse sobre la acera del kilómetro cero. O bien Madrid amanece en el Mercado de Legazpi, que fue sitio eternizado en las crónicas de la movida, con todo su alboroto de frutas sonrientes, su apoteosis de bueyes sobrantes y su bacanal de platas de pescado. La clientela del cabaré Chelsea suele seguir el show a rachas de reojo, o sea, que lo sigue poco o lo sigue nada, salvo algún solitario sombrío, que vive el trance hipnotizado por la llama entera, mitológica y sexual del desnudo de la bailarina, entre sorbo y sorbo del whisky interminable que beben los que nunca hablan con nadie. Hay el soliloquio del hombre con su whisky, que se acaba pidiendo otro whisky, y hay el soliloquio de la bailarina con su tanga, que se acaba cuando cambia la bailarina.

Madrid siempre tiene dentro otro Madrid, que es como decir que Madrid siempre está partido en dos: la bailarina y el solitario, el cabaré y los Jerónimos, el tanga y el whisky, el Museo del Prado y el Museo Thyssen, el Hotel Palace y el Hotel Ritz, la Torre Picasso y el Teatro Real, el flamenco de la calle Echegaray y el pop de rólex del barrio de Salamanca, donde tiene monarquía Gabana, que es el templo de obligada visita del foráneo que quiere compartir barra con algún famoso.

A Madrid puede venirse a hacer la ruta del Siglo de Oro, que vertebra la calle Huertas, hasta asomar en la populosa Plaza de Santa Ana, donde bebió Hemingway, o a hacer la ruta nocturna de los famosos de oficio, donde beben los que salen en la telerrosa. A menudo, cuando ceno en De María, se acercan a los postres, en alegre jauría, unos cuantos turistas nacionales para hacerme la misma pregunta inevitable: -¿Veremos o no veremos famosos en Gabana? La llevo oyendo cinco o seis años. Como si uno fuera la guía del ocio con melena, que a lo mejor hasta un poco sí lo soy. Son los mismos que al día siguiente van a curarse la resaca a la Plaza Mayor con unos pinchos y unas cañas. Yo les aconsejaría mejor una noche en el Joy y una resaca en la Plaza de Oriente, que son dos sitios principalísimos del Madrid de ahora y de siempre.

El Madrid del Siglo de Oro acogió en su día a los ingenios de entonces, que eran Góngora, Lope, Quevedo y Cervantes, y hoy no tiene sobrantes monumentos de guía de viajes al uso, salvo el Teatro Español, antaño Corral de Comedias del Príncipe, o el Palacio del Marqués de Ugena o la Real Academia de la Historia. Pero sí tiene el espíritu añejo y único de unas callejas estrechas, torturadas y muy puestas de forolón misterioso, con bombillas de amarillo tísico. El día tiene una luz de libro de caballerías y la noche se alza como la noche quizá más populosa, mestiza y marchosa de las muchas noches concéntricas que se ofician en Madrid, que es ciudad que no duerme, o duerme muy poco.

El Chelsea es una alhaja rara y recóndita del alma subterránea de Callao, cuando al fin cae la noche, cierran las zapaterías de diseño y se desvelan como gigantes los hoteles. Hay toda una rueda de sitios con asomo de luz roja, por calles vecinas, que son la vertebración canalla, lujuriosa y casi oculta de la Gran Vía, que es en el día un desperezo de quioscos soleados, cines entredormidos, cafés de internet, restaurantes de menú, hostales de entreplanta y algún gran telón de anuncio de perfume, tamaño fachada, bajo el cual siempre parece detenida la misma taifa transeúnte de razas y edades que se ve en el corazón de Nueva York o París, a esa hora. La Gran Vía la están comprando las multinacionales, y ya no está el Pasapoga u otros antros donde ligó Ava Gadner, pero es la Gran Vía.

DISEÑO Y ARCONES. Chueca es hoy un barrio próspero y snob, donde la varonía gay ha montado su campamento de diseño, que unas veces tiende al loft y otras tiende al sotanillo de laberinto, con cuarto oscuro al fondo a la derecha, según se entra. Chueca es lo contrario del Rastro, donde el diseño es un arcón de la bisabuela y los restaurantes son todos restaurantes chinos. Al Rastro no hay que ir en domingo, que es cuando van los que no conocen el Rastro, salvo que se vaya de cañas.

La Cava Baja y la Cava Alta son un pasarse. Es un acontecimiento comer en Casa Lucio (con reserva, please) y hasta en Lardhy, que es un tópico, pero un tópico que no falla. Ha tirado tanto Chueca de los gays de Madrid, y de fuera, que ya no caben más en el barrio pobladísimo, y por eso se salen incluso de las aceras, cuando pasean en pareja, o solos, moviendo un poco o un mucho la cintura de toreritos equívocos, a la hora punta del trasnoche o el alterne.

Se ve que es barrio civilizadísimo, coqueto, y muy soleado de todas las libertades, incluido el wifi. Se ve que es un barrio que ya son varios barrios. Lo del Día del Orgullo Gay lo suelen celebrar cada sábado, y no me extraña que Chueca sea de interés turístico en Europa.

Hay siempre un paseo pendiente por el Retiro y otro paseo por la Gran Vía, que es la calle mayor y más mestiza y más fascinante de la ciudad. Es la calle de los paseantes urbanos profesionales. Umbral me lo dijo de otro modo, inolvidablemente: “Tú te plantas en la Gran Vía y está todo resuelto”. Pues eso.

En rigor, si uno se fija, según la hora, la Gran Vía es una avenida de París o una avenida de Nueva York. Hay monumentos que lo acreditan, pero eso es sólo eso. Madrid partido en dos, sí. Una vez más, Madrid varado en dos mitades. Hay una Gran Vía diurna, que mira al peatonaje, y hay una Gran Vía nocturna, que sólo mira a sus sótanos, a los que se llega bajando siempre una escalera honda, medio suicida, casi secreta, entre espejos de harén hortera y pósters de chicas con lencería de leopardo.

Si tiras a un lado, acabas en Chicote. Si tiras al otro te haces el Londres de los musicales, pero con incursiones de Mecano, que ahora retriunfa millonariamente, como todo lo de los ochenta. Chicote es un museo, pero un museo de la botillería y la memoria en fotos del artisteo nacional o internacional, que venía al sitio a tomarse su coctelito de alterne entre el mujerío con liguero de llanta.

Habrá advertido ya el atento lector que no he hecho mención alguna a las obras, y ya me he trotado unos párrafos largos. Hay un Madrid en obras y otro Madrid sin obras, naturalmente, aunque ya todo va más practicable, salvo la Puerta del Sol, porque Gallardón se ha venido empeñando en hacer sus obras completas en un par de años. Diríamos que ya puede hablarse de un Madrid post-obras completas de Gallardón. Hasta que al alcalde le dé por poner de nuevo a las grúas a hacer poesía.

TRASNOCHADORES. Cardamomo es algo así como Las Ventas del flamenquito o el Bernabeu de las barras de los gitanos de la ciudad, esa “tribu de las pupilas incendiadas”, según acuñación de Baudelaire, que era un gitanazo de buhardilla. La calle Echegaray, donde queda el sitio, fue antaño una calle de trasnochadoras con tarifa y ahora es un cruce de hostales añejos y garitos raciales donde les da el alba a japonesas que se colocan con la bulería y a bailaores de Vallecas que siempre necesitan otro petardo para colocarse.

“Madrid es moro”, escribió Gómez de la Serna. La frase parece escrita hoy mismo. Hoy Lavapiés es chino, las camareras de Vips son ecuatorianas y los africanos se emplean de velocistas en las calles Preciados y Arenal, con la mochila del topmanta al hombro. Madrid es más que moro. En Madrid nadie es de Madrid, que es como decir que todo el mundo es de Madrid.

En los taxis suena la bachata y un trópico de Yamilés se nos ha venido a Cuatro Caminos a soñar mejor vida. Madrid es la gente que coge un taxi y la gente que mira a quien coge un taxi. La primavera es la gente que compra y la gente que miramos a los que compran. Madrid es quien va al Cardamomo y quien va a Casa Patas, que queda atravesando la calle Atocha, donde el jabugo se alterna con el taranto, o al contrario.

Madrid siempre está partido en dos. Están los que trabajan y los que miran a los que trabajan. Están los que se van a dormir y están los que entonces se acaban de levantar. Están las cafeterías que cierran al atardecer y las que abren a esa misma hora, en un relevo o renuevo que hace que la ciudad siempre nos parezca la misma, siendo distinta, o que se nos antoje distinta, siendo la misma. Está el Jardín Botánico y el Templo de Debod, está Pachá y las Ventas, está el Bernabeu y el Museo de Cera, que es donde se solazan los estudiantes de provincias, de paso hacia el Monasterio de El Escorial, o de vuelta.

Además del Cardamomo tienen renombre el Burladero y La Boca del Lobo. Entre uno y otro queda Los Gabrieles, un nido profundamente andaluz que ahora está en reformas, o sea, que se está jugando la gracia. En el Burladero, morenas de rojas lunas ponen a bailar los ombligos mientras suena la rumba. En Cardamomo ponen a ratos temas de Camarón. También pinchan cosas de Jose Mercé, o de Diego El Cigala, que parece que cantan al alba, y que lo mismo hasta están por ahí. Camaron siempre está, sólo que nadie le ha visto. Son los antros punteros de la zona. En todos hay un aire de juerga pendiente y un bullicio de túnel de ida y vuelta, por en medio de la zambra revuelta de las miradas.

Madrid siempre está partido en dos. Madrid es quien liga y quien no liga. Madrid es quienes se curan la resaca y los que se preparan para curarse la resaca. Tenemos flamenquitos de madrugada que improvisan un tablao en la rampa de la Plaza del Alamillo. Los mendigos de Gran Vía ya hablan por el móvil, con otro mendigo, a ver cómo cotiza la limosna por la Plaza de Ópera. Hablo de esa dulce y loca gente, vagabundos de vocación, que se sacan para la litrona o el bocata vendiendo a precio de limosna caricaturas calamitosas o sonetos cojos. Madrid atardece por el Azca y amanece por la Cuesta de Moyano, donde se venden los versos a un euro. Lo dijo inolvidablemente Antonio Muñoz Molina: “Me gusta Madrid porque es una ciudad a la que puedes hacer culpable de todo”. Pues eso.
 


Imprescindible
1. El Rastro. Madrid madruga para ir al Rastro. Hay un Rastro de domingo, que es una romería de curiosos más pendiente de tomar cañas que de comprar arcones, y hay un Rastro de día laborable, que es el Rastro de las almonedas fetén, los anticuarios de estirpe y los que van buscando una consola artdecó o una underwood de vitrina. Y las encuentran.2. Joy Eslava. Podría decirse que es la mejor discoteca de Madrid. Es un teatro cruzado de gente guapa, un nido de palcos con disjockey, cuatro plantas de música hasta el alba. De salida, a mano izquierda, la Chocolatería de San Ginés, que abre cuando todo cierra, parada para regresar bien desayunados a casa.

3. Museo del Prado. La primera pinacoteca nacional y una de las dos o tres punteras del mundo, sin ponernos del todo ceñidos. Tiépolo, Rembrandt, Durero, El Greco, Velázquez, Goya, El Bosco y más genios universales se alternan en su espacio. Hay poco que decir del Prado, salvo que todo está por decir. Basta con visitarlo. Y sin prisa. Inexcusablemente.

4. Asador De María. Tomó mucha fama porque aquí se reservan la mesa los jugadores del Real Madrid y las estrellas internacionales del cine o el artisteo, cuando recalan en Madrid. Pero más allá de escaparate vip, es un asador con carnes mitológicas, pasta incuestionable y un servicio impecable. Coronando aciertos, se encuentra en el corazón del norte del Madrid la nuit.

5. Rotonda del Hotel Palace. Aquí se fotografió Borges, mirando al cielo que no veía, y aquí bebió Ava Gadner, hasta que la subían a su habitación en carretilla. Aquí Dalí se paseaba con una pantera. Es un sitio epocal y suntual que tiene hasta un señor de fina estampa encargado de remullir los cojines, cuando el cliente se va. Un modo de alojarse en el Palace, pero sin alojarse. Un modo de tomar el whisky cinco estrellas de los viajeros.

6. Plaza de Oriente. Desde la terraza del Café de Oriente se abarca la majestuosa plaza, que en rigor es inabarcable. Enfrente, el Palacio Real, imponente. Y en medio, la estatua ecuestre de Felipe IV, con el caballo fijo en su difícil equilibrio de corveta. Los alrededores son un paseo pacífico que se llama Jardines de Sabatini o Jardines del Campo del Moro.

7. Casa Patas. El templo del flamenco de verdad. Bailan y cantan los mejores, todos los días. El paisanaje es lorquiano. Hay gitanos maqueados que dan palmas para nadie, en un esquina, o hay chulos que leen a Nietzche y morenos de verde luna que codician, entre sorbo y sorbo, a doradas yanquis que aún tienen por deshacer su equipaje de turistas recién llegadas, en hotel vecino y habitación compartida.

8. Gran Vía. Por la Gran Vía, Madrid mira a Nueva York o mira a París. Es la gran calle del transeúnte profesional, del viajero vocacional y del limpiabotas no ocasional. Más que un monumento con muchos monumentos es un acontecimiento con todas las razas cruzando y descruzando los pasos de cebra. De noche, resulta estupefaciente. De día es Babel con taxis libres. Puede presumir de no salir nunca del atasco. Nunca duerme.

9. Cava Baja. Es la arteria del casticismo, la vértebra del viejo Madrid, que vive ahogado de grutas. Hablamos de una calle estrecha, chula de casi rampa, muy mechada de restaurantes buenos y garitos de primera copa. Conviven las gentes pintorescas del barrio con toda la constelación mondaine de los viajeros o turistas ilustres.

10. Gran Café de Gijón. Ya no tiene las visitas de los tertulianos de la literatura o el cine, que acampaban a diario, al borde de un café solo, desde hace décadas. Pero a cambio conserva la memoria abultada de haberse convertido en un museo de cuando la cultura, en Madrid, era la cháchara de media tarde.

Copenhague, Dinamarca

Tuesday, May 27th, 2008

Destinos de la Europa Vanguardista                  Las típicas casas de colores, armónicas y ordenadas, son un reflejo de la filosofía que invade Copenhague: tranquila y sencilla, serena, funcional y sin grandes sobresaltos.

Una agradable manera de vivir
Lo primero que debe aprender todo viajero que visite Copenhague es el significado de ‘hyggelig’. Palabra fetiche de los daneses, con ella expresan de manera simple, coloquial y directa el que tal vez sea su sentimiento más querido: el bienestar, el calor y la sencillez. Algo que se respira y se siente en todos los…

 

rincones de esta agradable villa. Estas características se expresan de una manera natural en edificios, tiendas, muebles, restaurantes y objetos, que nacen dotados de un inconfundible estilo que ha terminado por crear escuela y convertir a Copenhague en la capital mundial del diseño. Cuando se recorre la ciudad, este hecho está tan omnipresente que puede concluirse que se ha diseñado hasta la manera de vivir de sus habitantes. Algo que debe interpretarse en el mejor de los sentidos: orden y efectividad en busca de la vida más agradable posible.

Un ejemplo que aquí se repite hasta el infinito lo explica: En invierno, con la ciudad completamente nevada, a las siete de la mañana y con varios grados bajo cero, un semáforo se pone en rojo en una calle secundaria. Y allí, tras la línea que señala el paso, una docena de ciclistas, que enseguida son más de treinta, esperan inmutables a que se encienda la luz verde. A pesar de que ni un alma cruza la calle, a pesar de la intempestiva hora y el intenso frío, a pesar de la tranquila cadencia que tienen aquí las cosas y de que parece que no se encenderá nunca la luz verde, nadie se salta el semáforo.

Civilizada al extremo, educada hasta lo exagerado, amable y efectiva, así es Copenhague. Bien cierto es que falta algo de marcha, que es un poco fría, que incluso puede resultar aburrida en ocasiones. Pero la ciudad es modelo en otras cosas no menos importantes. Como el uso de las bicis, a cualquier hora y en todos los meses del año, aunque en las calles se acumule una capa de 15 centímetros de nieve.

Más del 35% de sus habitantes utilizan este transporte todos los días y para todos sus desplazamientos. Para ir a trabajar, para bajar al centro a hacer unas compras o para pasarse la tarde en cualquiera de los cafés vanguardistas, en cuyo interior comparten espacio sin problemas la cocina de diseño con servicios tan dispares como lavanderías, peluquerías, librerías o jardines de infancia.

Sea lo que sea, lo tienen fácil. Una enorme red de vías ciclistas recorre la ciudad, aunque la verdad es que no la necesitarían, dada la suave circulación que soporta la capital danesa. Prueba de la entrega de Copenhague a las dos ruedas es la sincronización de los semáforos para que se pongan en verde a una velocidad de 20 kilómetros por hora: la que suelen llevar las bicis.

La mayoría de los otros dos tercios de copenhagueses utiliza el transporte público, donde destaca el pequeño metro cuyo diseño hace que te sientas figurante de La Guerra de las Galaxias y en el que no hay taquillas ni tornos, ni se piden los billetes, y en cuyos vagones hay grandes espacios reservados para el transporte de bicicletas y los remolques para niños. El resultado es una ciudad tranquila en su tráfico, de grandes y anchas avenidas que no conocen el estrépito, la contaminación ni la angustia de nuestras calles. Un paisaje amable con abundantes zonas verdes y canales, poblado de edificios clásicos entre los que surgen joyas de la arquitectura más vanguardista.

RESCOLDOS ‘HIPPIES’. Villa faro de la Europa actual, Copenhague marca tendencia no sólo en el diseño -eso lleva haciéndolo desde hace más de un siglo-. Más recientemente, algunos rescoldos del movimiento hippie y del mayo del 68 calentaron la otra orilla del Inderhavnen, el canal en el que algo más arriba se refleja la Sirenita y que delimita por el sur el centro histórico de la capital. Allí en una gran isla, otrora territorio militar, fundaron Christiania, la villa libre. Otra referencia universal.

Inédita experiencia social, Christiania constituyó un faro de tolerancia y libertad, al tiempo que una indudable marginalidad. Todavía residen en sus singulares casas algo menos de un millar de personas, de las cuales 200 son niños. Barrio autosuficiente y alternativo, a finales de 2007 celebró su 36º aniversario de una manera inquietante, pues sobre ella pende un ambicioso proyecto de la municipalidad de Copenhague para su desmantelamiento.

Parece que el llamado Plan Christiania, después de innumerables paradas, se iniciará en los próximos meses. Se trata de erradicar este foco de pobreza que, pese a todo, es bien visto por tres cuartas partes de los vecinos de la ciudad. Los christianitas aseguran que viven en paz en su mundo milagrosamente vivo, en el centro de una de las ciudades más vanguardistas del planeta. Detrás de su bandera -tres puntos amarillos sobre un fondo rojo- los hijos del Peace and Love exhiben carteles en las entradas del barrio, donde se lee «Say no to hard drugs», escritos con una llamativa iconografía que destila un sentimiento naif ya desaparecido en el resto del mundo.

No es fácil imaginar que a tiro de piedra de edificios futuristas como la espectacular Ópera o la Biblioteca Real, y de los laboratorios donde se cuece el diseño más vanguardista, se puede pasear entre barracones de fortuna y callejas desoladas, pobladas de malas hierbas, entre las que se enraiza el abandono. Las treinta hectáreas de este barrio están ocupadas por edificios industriales, muros de ladrillo rojo erigidos en el XVIII y reconvertidos en talleres de arte, salas de exposiciones y conciertos y bares.

Espectaculares pintadas hablan de los problemas del lugar y de sus vecinos, ahora entregados, como el resto de los habitantes de Copenhague, a la religión de lo alternativo. Los otros edificios son construcciones familiares que subrayan sus luminosos colores. Junto con la naturaleza que los rodea, otorgan al barrio un aspecto decadente. Y en la orilla de los remansados estanques se alzan ejemplos arquitectónicos que salen en los libros como La Pagoda, la Pirámide o la Casa Banana.

Es indispensable recorrer las callejas silvestres de Christiania, calentarse en uno de los bidones que arden en las esquinas y tomarse algo en cualquiera de sus bares alternativos, disfrutar del menú en uno de sus restaurantes bio, o asistir a cualquiera de los mejores conciertos musicales de la capital. Eso sí, sin tomar una foto. Quien respeta sus códigos es bienvenido.

BRAZO DE AGUA. Volviendo a Copenhague, su origen marinero destila en muchos rincones. Para sentirlo, nada mejor que tomar uno de los waterbus que recorren de arriba abajo el Inderhavnen, el brazo de agua con el que el estrecho de Oresund se hace presente en la ciudad.

La estación junto al Diamante Negro es un buen punto de partida. Vidrio y enormes lanchas de granito pulido definen las líneas de este soberbio anexo de la Biblioteca Nacional, que marca un hito en la arquitectura de vanguardia danesa.

Aguas al norte y en la orilla opuesta, desde lejos se descubre la Ópera, obra del arquitecto danés Henning Larsen, de la que llama la atención su exagerada techumbre.

Más o menos enfrente se localiza el alargado edificio de la antigua aduana, en cuyo interior se han instalado restaurantes con hermosas vistas sobre el puerto. Si se continúa hacia el sur por los muelles, apenas se tarda en alcanzar Nyhavn. Este pequeño canal se construyó en 1671 para albergar el puerto comercial de Copenhague. Mucho más íntimo que el Inderhavnen, está plagado de restaurantes típicos y antros para turistas, y se ha convertido en recurrente escenario de numerosas películas.

El canal muere en la Kongens Nytorv, la plaza Real, con su pista circular de patinaje sobre hielo, rodeada por edificios tan importantes como el palacio de Thot, el Teatro Real y el Hotel de Inglaterra, delante del cual se abren varias pirámides de cristal que son las claraboyas de la estación del metro. Desde esta plaza conviene echarse a andar por Stoget, donde se encuentra la que los daneses señalan como la calle comercial más larga del mundo y el Café Norden, lugar predilecto de los daneses. La calle termina en la plaza del Ayuntamiento.

En uno de los laterales está el Hans Christian Andersen Wonderful Wold, pequeño museo sobre la vida y obra del conocido escritor danés. En el otro lado, una estatua de bronce del autor más conocido de Copenhague guía los pasos del visitante hasta el Tívoli, uno de los parques de atracciones más antiguos de Europa.

No hay que olvidar la Gliptoteca con las colecciones de obras de arte donadas por Carl Jacobsen, fundador de uno de los más conocidos imperios cerveceros del mundo: Carlsberg. Y el Dansk Desing Centre, el Centro del Diseño Danés.

 Ya sólo queda retornar al aeropuerto. En el aire, por la ventanilla del avión se ve el flamante puente que une Copenhague con la península escandinava sobre el estrecho de Orensund. Sus 16 kilómetros de estilizada figura resumen la esencia de esta hermosa ciudad: efectividad, sencillez y elegancia. Hyggelig, en una palabra.

 

Guias e Información:

ITS Travel Group

Tels. 55-84219671, 55-56656935

Skype: its.travel

Mail: information@cancunlink.com

Bahia Principe Hotel, en Riviera Maya

Tuesday, May 20th, 2008
 Es un complejo hotelero beneficiado por la cercanía con las zonas arqueológicas de Tulum, Cobá y parques como Xel-Há y Xcaret.
Distribuidos en una singular península, dentro de las cristalinas aguas del Mar Caribe, se extiende el Gran Bahía Príncipe Maya Resorts, un complejo hotelero catalogado como destino familiar gracias a las características de sus servicios dirigidos para todas las edades, dentro del concepto Todo Incluido, beneficiado por la cercanía con las zonas arqueológicas de Tulum, Cobá y parques recreativos como Xel Há y Xcaret.

Gran Bahía Príncipe Riviera Maya lo forman tres hoteles de cinco estrellas: Gran Bahía Príncipe Tulum, Gran Bahía Príncipe Akumal y Gran Bahía Príncipe Cobá, ubicados todos en el centro de la Riviera Maya, una región del país poco poblada en la Península de Yucatán, rodeado de playas naturales, ruinas mayas, mucha diversión e interesantes lugares para visitar.

El hotel se encuentra aproximadamente a dos horas del aeropuerto internacional de Cancún, a 35 minutos al sur de Playa del Carmen y a veinte minutos al norte de Tulum.

Es un conjunto de villas diseñadas por el arquitecto mexicano Fernando Quirarte e inspirado por el periodo arquitectónico Puuc Maya. El Gran Bahía Príncipe Riviera Maya se levantó con materiales como piedra y maderas, y está decorado con vasijas de talavera y esculturas prehispánicas, lo que hacen de este hotel un lugar cómodo y armonioso.

El proyecto se desarrolló con base en patrones de turismo sustentable, a fin de hacer el mejor uso de las áreas con recursos naturales, pero sobre todo, protegerlas. Como es el caso de los criaderos de tortugas que anualmente logran llegar al mar en mejores condiciones de sobrevivencia, eliminando uno de sus mayores depredadores: el hombre.

Su extensa playa se complementa con grandes jardines para brindar al turista la posibilidad de realizar paseos. Las modernas instalaciones para ahorro de energía y sistemas procesadores de agua, entre otros, ilustran la preocupación del hotel por el medio ambiente.

El Gran Bahía Príncipe Riviera Maya ofrece un total de 2,652 habitaciones, distribuidas en villas de tres pisos con 18 habitaciones cada una.

La sección Bahía Príncipe Tulum ofrece 978 habitaciones, que incluyen 36 Junior Suites; la sección Bahía Príncipe Akumal ofrece 630 habitaciones, que incluyen 558 Junior Suites y 72 habitaciones estándar; y la sección Bahía Príncipe Cobá cuenta con un total de mil 44 habitaciones, todas ellas Junior Suites. El resort ofrece habitaciones equipadas para personas discapacitadas en cada sección.

Características

El Gran Bahía Príncipe Riviera Maya cuenta con varias albercas, una de ellas con tres jacuzzis, una alberca con forma de laguna con sección para niños y una alberca de agua salada natural en la playa.

Están a disposición de sus huéspedes grandes terrazas y jardines con camastros y sombrillas para su relajación. Las amenidades adicionales incluyen una variedad de restaurantes y bares, un Spa que ofrece una selección de tratamientos corporales y de belleza; deportes de tierra que incluyen bicicletas, tenis, bádminton, futbol, basquetbol y volibol; actividades deportivas acuáticas incluyendo kayaks, windsurfing, catamaranes, buceo y esnórquel, además de shows profesionales y entretenimiento ofrecido por su equipo de recreación.

Todas las instalaciones cuentan con aire acondicionado, balcón, tv por cable, vía satélite, ventilador empotrado en el techo, secadora de cabello, minibar, sistema de agua purificada, comunicación telefónica, Internet y, sobre todo, atención a la habitación las 24 horas.

Aquí podrás practicar deportes como: kayak, windsurfing, demostración de buceo en la alberca, bicicletas para uso al interior de las instalaciones del hotel, tres canchas de tenis, basquetbol, volibol, futbol, bádminton, clases de aeróbics y de merengue.

La familia entera podrá asistir a los diversos programas de entretenimiento diurnos y nocturnos, preparados por un profesional equipo de animación.

Recomendación

Es prudente consultar en la administración por aquellos servicios que no están incluidos y requieren de una pago extra, como algunos espectáculos: la noche mexicana o el Spa, las clases de buceo, el buceo, fotografías, caja de seguridad, lavandería, servicio médico, mercancía en tiendas y las llamadas de larga distancia.

Más información: www.cancunlink.com/rivieramaya

Uxmal, Esplendor Maya

Tuesday, May 20th, 2008

En medio de una región árida, que contrasta con las ciudades mayas de la selva como Tikal, Palenque o Copán, Uxmal parece estar dedicada a Chac, el dios de la lluvia.

En estas tierras yucatecas, prácticamente desérticas, el agua era preciada. Quizá por eso, por los cuatro costados de sus edificios haya representaciones de esta deidad.

En lengua maya, Uxmal significa “tres veces construida o ocupada”. Es una zona arqueológica de construcciones homogéneas, alargadas, con muros lisos, adornados con mosaicos geométricos conformados por miles de piedritas sobrepuestas y perfectamente pulidas.

La zona está ubicada a 78 kilómetros al suroeste de la ciudad de Mérida, Yucatán, que aunque perdió su poderío y sus habitantes se marcharon sin dejar huella, se convirtió en una urbe que ejerció poder económico, religioso y político sobre las regiones aledañas. Además fue un importante centro de comercio tanto de obsidiana como de basalto.

Detalles que cautivan

Lo imperdible son edificaciones como la Casa del Adivino, una de las escasas pirámides de base circular y ovoide de Mesoamérica.

Entre los detalles que vale la pena apreciar está la escalinata bordeada con máscaras de Chac, el dios de la lluvia, que aparece con nariz de trompa y ojos en espiral en forma repetitiva.

Esta zona arqueológica, junto con Chichén Itzá, es considerada la más importantes de Yucatán.

Hay quienes la consideran la ciudad prehispánica más influyente de Mesoamérica, ya que cuenta con una ubicación privilegiada (colinda con otros asentamientos urbanos como Sayil, Labná, así como X’lapak).

En su arquitectura y decoración descubrirás serpientes como muestra de culto a Kukulcán o Quetzalcóatl.

Aunque es calurosa todo el año, ya que alcanza 42° C en verano, vale la pena visitarla en cualquier época, excepto lluvias, siempre con zapatos cómodos.

Información básica

Abierto de lunes a domingo de 8 a 17 horas. La entrada cuesta 98 pesos por persona, pero si conservas tu brazalete puedes acudir en cortesía al espectáculo de Luces y Sonido, en español, de 19 a 19:45 horas. Los domingos, la entrada es libre.

 

Mas Información: ITS Travel Group

Tel. 01-55-84219671

Bariloche, Argentina

Thursday, May 8th, 2008

BARILOCHE, Ar.— La nieve aún no cubre por completo las montañas que rodean a uno de los principales centros de esquí en América, pero eso no quiere decir que no haya diversión.
Al contrario, durante el otoño sudamericano (primavera en el hemisferio norte), Bariloche presenta una cara igual de atractiva, aunque poco conocida.

El viento sopla con la misma intensidad, pero el frío es sustituido por un clima agradable, perfecto para aventurarse a recorrer la parte de la cordillera de los Andes en la Patagonia argentina.

En vez de esquíes se monta una bicicleta de montaña o sólo se calza un par de tenis.

Si te gusta la aventura, puedes ir al Centro Cívico para informarte sobre las diferentes rutas ciclísticas de montaña que existen, o bien desplazarte a los centros de esquí –que permanecen abiertos– para iniciar el recorrido.

En Bariloche no todo es nieve, a pesar de que continúa siendo su más famoso atractivo.
Camino a los Andes
Los recorridos por Los Andes son tan bellos como diferentes y extenuantes. Los distintos senderos que hay entre las montañas hacen irrepetible cada paisaje, el cual es aderezado por los lagos que se encuentran en el lugar debido a la metamorfosis glaciar sufrida hace muchos años.
El Nahuel Huapi y el Mascardi son algunos de los más famosos.

Los costos varían dependiendo de lo que quieras hacer, pero nada rebasa los 150 pesos argentinos (aproximadamente 500 mexicanos) por persona.

Pero si deseas disfrutar de los paisajes sin hacer demasiado esfuerzo, Bariloche también ofrece la posibilidad de recorrer la parte más importante de Los Andes en camioneta.

El “Recorrido de los Siete Lagos” es una de las opciones más famosas..

Por 200 pesos argentinos (unos 650 mexicanos) se realiza este viaje, que comprende salir de Bariloche y terminar en San Martín de Los Andes o viceversa.

Los Lagos Fachónico, Malkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi, son los que se pueden observar durante en el trayecto, aunque la zona tiene muchos más.

Debido a que se recorren más de 100 kilómetros y la camioneta se detiene varios minutos para poder presenciar cada lago y tomarse fotografías, el viaje dura varias horas, por lo que es recomendable llevar dinero para comprar comida en alguno de los centros turísticos.
Algunos tours te llevan más allá de los caminos cien mil veces recorridos. Lleva puestas unas botas de montaña y prepárate para subir algunos metros de altura más, si es que quieres pisar un poco de nieve.
Recuerdos de la Mitre
Cuando la noche está a punto de llegar se regresa a Bariloche. En lugar de ir a descansar, el Centro Cívico te anima a transitar por la calle Mitre.

La vía inicia a un costado del Centro Cívico. Son casi 15 cuadras llenas de negocios enfocados al turismo: tiendas de recuerdos, chocolaterías, bares y restaurantes.

Un tip: en Bariloche, el chocolate es toda una tradición. Y por supuesto, hay locales donde te permiten ver como se elaboran, te dan a probar algunas de sus variedades y, al final, sales con una gran cantidad de paquetes para llevar de regreso a casa. Tampoco quedarán fuera de la lista de regalos los alfajores, un dulce típico de la Argentina.

Después de haber caminado tanto, uno se merece un buen corte, o un tradicional choripán, que se vende en algunos puestos callejeros que pueden identificarse por las largas filas que hay a su alrededor. Este “antojito” es para los argentinos lo que los tacos son para nosotros.

Estos sólo permanecen abiertos durante el día. Si no aguantas el antojo y se hizo de noche, debiste formarte con anticipación, porque además, se terminan pronto.

Paquetes Buenos Aires y Bariloche 09 dias de Viaje:

Desde 1350.00 USD

Informes y Reservaciones: ITS Travel Group

Tel(55)84219671,

Mail: information@cancunlink.com

Skype: its.travel

Hotel Marina El Cid Riviera Maya

Thursday, May 8th, 2008

DÓNDE: Riviera Maya

CONCEPTO: de estilo ecléctico, combina una arquitectura tipo colonial e interiores contemporáneos.

CAMAS: 200 suites de estilo moderno, algunas de dos y tres recámaras con jacuzzi en la terraza. Dispone de minibar, menú de almohadas y otras amenidades.

PLATOS Y TRAGOS: cuatro restaurantes: de cocina mediterránea, de especialidades mexicanas, buffet internacional y de mariscos.

A DESTACAR: el club Platinum. Por 45 dólares más puedes acceder a una categoría superior, tienes acceso a Internet, flexibilidad en el check in y chek out; en tu habitación encontrarás bata y pantuflas.

QUÉ MÁS: más de 2 mil metros cuadrados de alberca con áreas exclusivas para adultos, cascadas y toboganes para niños y sillas en el agua para poderse tostar, club de niños, gimnasio, un spa de clase mundial llamado El Cocay y la marina con capacidad hasta de 150 embarcaciones.

QUÉ HACER: esnorquelear o bucear en el Parque Nacional de Arrecifes de Puerto Morelos, veleo, tenis, pesca, kayak, recorridos organizados por Pronatours (con costo adicional), noches tema.

COORDENADAS: a 33 kilómetros del aeropuerto de Cancún y a otros 33 de Playa del Carmen.


WEB: www.cancunlink.com/rivieramaya

Volaris Vuela de Tijuana a Oaxaca

Thursday, May 8th, 2008

Acercar a los dos millones de oaxaqueños que viven en California y captar el turismo anglosajón que visita la capital oaxaqueña son dos de los objetivos de Volaris al abrir su ruta Tijuana-Oaxaca.

“Son dos importantes mercados conectados a una ciudad eminéntemente turística” Señalaron Pedro Aspe, presidente del consejo de administración y Enrique Beltranena, director general de la aerolínea al aterrizar en la capital del estado sureño mexicano.

A un costo de mil cien pesos viaje sencillo, los vuelos agendados para martes, jueves y sábados se complementan en Tijuana –por un costo extra- con transporte terrestre que llega hasta el centro de San Diego. Eso dará la oportunidad de viajar a fin de año con un costo bajo a los paisanos que viven en el sur de los Estados Unidos y llegar de manera directa –en cuatro horas- a la capital oaxaqueña.

Por otro lado, a pregunta expresa, ambos directivos de la aerolínea, señalaron que Volaris no tiene intención de fusionarse con otra aerolínea, -como sugirió el secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Tellez- “El esquema de negocios que tenemos, además de exitoso es muy particular y no sería compatible con los de otras líneas” afirmó Beltranena.

Por su parte, Aspe aseguró que Volaris tiene cobertura en caso de que los precios del petroleo avancen hasta los 150 dólares por barril, la previsión fue algo que sacó de su experiencia en la administración pública, asímismo, no descarta un incremento en el precio al consumidor, cosa que ya ha sucedido este año.

La próxima ruta que abrirá Volaris será perfecta para las fiestas: de Toluca a Acapulco cojn vuelos el fin de semana. Se espera que ocurra en un par de semanas.

Información y reservaciones: ITS Travel Group

Tel. (55)84219671

information@cancunlink.com

Ritz Carlton Cancun Recibe los 5 Diamantes

Thursday, May 8th, 2008

El hotel The Ritz-Carlton Cancún y sus restaurantes The Club Grill y Fantino, fueron reconocidos por la American Automobile Association (AAA) con el premio Cinco Diamantes, informó la empresa.

El hotel añadió que en América del Norte, The Ritz-Carlton Cancún es el único Cinco Diamantes que administra, opera y dirige dos restaurantes Cinco Diamantes.

“El que un hotel y dos de sus restaurantes hayan obtenido esta distinción es un logro extraordinario. The Ritz-Carlton Cancún marca los estándares de excelencia en hospitalidad y guía el camino para que Quintana Roo sea considerado como un destino élite que ofrece establecimientos de alta calidad. Nuestras estadísticas señalan que este hotel es el mejor en América del Norte y el Caribe”, afirmó Tony Perrone, director de la AAA para México.

Más de 65 auditores visitan anualmente cerca de 60 mil hoteles y restaurantes en Norteamérica y el Caribe, quienes realizan evaluaciones en áreas como limpieza y servicio. Los inspectores llegan a los establecimientos sin anunciarse y, con base en una evaluación minuciosa, otorgan categorías de uno a cinco diamantes. Del total de establecimientos evaluados, menos de 0.27% obtienen la máxima clasificación.

Más información: www.cancunlink.com